Detrás de muchas historias de emprendedores hay un negocio que ya está en marcha y decisiones que se toman todos los días.

Y también hay momentos en los que cuesta saber por dónde seguir: una tarea que nadie termina de asumir, algo que hace tiempo necesita orden o una decisión que se viene postergando.

Jennifer Soloneski y Romina Elizabeth Coria, cofundadoras de Espacio Natal, y Adriana Esmoris, creadora de Wawakay Didácticos, llegaron a una mentoría de Fundación Inspirar desde lugares diferentes.

Sus experiencias muestran qué puede pasar cuando, en medio de la rutina del negocio, aparece otra persona con quien revisar lo que está pasando.

Cuando el desafío es organizarse para trabajar mejor juntas

Jennifer Soloneski y Romina Elizabeth Coria son las cofundadoras de Espacio Natal, un emprendimiento desde el que acompañan a las familias desde la concepción hasta la primera infancia con información, talleres y consultorías especializadas.

Ambas son enfermeras especializadas en el área perinatal, tienen diplomaturas en puericultura y crianza y también son doulas perinatales. Su trabajo está orientado a acompañar a las familias durante las distintas etapas de la mapaternidad con un enfoque respetuoso y basado en evidencia.

Cuando llegaron a la mentoría de Fundación Inspirar, no necesitaban descubrir qué querían hacer. Espacio Natal ya estaba funcionando. El problema era otro: necesitaban organizarse mejor puertas adentro: había registros que ordenar, tareas que distribuir y roles que necesitaban estar más claros.

Cuando el desafío está dentro del propio equipo

Trabajar juntas era una de las cosas que Jennifer y Romina más disfrutaban de Espacio Natal. Pero llevar adelante un emprendimiento entre dos también implicaba ordenar tareas, definir responsabilidades y encontrar una dinámica que les funcionara.

Junto a su mentora, Alejandra, pudieron revisar esos puntos, reconocer las fortalezas y debilidades de cada una y encontrar nuevas formas de organizarse.

Podés conocer la experiencia de Jennifer y Romina en su testimonio para Fundación Inspirar.

Este tipo de proceso no consiste en recibir una solución cerrada para aplicar. En esta guía explicamos qué es una mentoría y qué lugar ocupa el mentor cuando el desafío está en las decisiones concretas de un negocio.

Adriana Esmoris: empezar de nuevo después de 15 años de oficina

La historia de Adriana Esmoris empezó de otra manera. Después de 15 años trabajando en una oficina, decidió “patear el tablero”, como ella misma cuenta, y empezar un proyecto personal.

Quería hacer algo con sus manos y que, al mismo tiempo, tuviera un impacto en quien lo usara.

Así nació Wawakay Didácticos, un emprendimiento dedicado al diseño y la fabricación artesanal de juguetes didácticos en tela.

Sus productos buscan acompañar a niños en distintas etapas de su desarrollo y educación, con especial atención a quienes tienen alguna discapacidad o requieren apoyos específicos. También están pensados como recursos para familias, docentes y profesionales que trabajan en estimulación infantil.

Según explica, el nombre tampoco fue elegido al azar: “Wawakay” significa “infancia” en quechua.

Y Wawakay no empezó en soledad. Adriana contó desde el comienzo con el apoyo de su familia y, especialmente, con el de su hija, Natalia Coria, licenciada en Terapia Ocupacional, quien aporta su mirada profesional cada vez que diseñan un producto nuevo.

De una charla a tres meses de mentoría

Tiempo después, Adriana conoció a Fundación Inspirar a través de las redes sociales. Participó de una charla y luego se postuló a un programa de mentoría.

Así conoció a Javier Pianta, quien la acompañó como mentor durante tres meses.

En esos encuentros pusieron la mirada sobre el propio Wawakay: cuáles eran sus fortalezas, dónde estaban las debilidades, qué necesitaba mejorar y qué podía seguir funcionando como hasta ese momento.

Para ella, una parte importante de la experiencia estuvo en saber que había alguien del otro lado con quien recorrer ese proceso:

“Sabiendo que hay gente que está dispuesta a ayudar y acompañar, todo se hace más fácil.”

Podés conocer su experiencia en el testimonio de Adriana para Fundación Inspirar.

Dos emprendimientos distintos, algo en común

Espacio Natal y Wawakay Didácticos tienen actividades, recorridos y necesidades diferentes.

Jennifer y Romina llegaron con un desafío muy ligado al trabajo cotidiano entre dos: ordenar registros, distribuir tareas y entender mejor el rol de cada una.

Adriana, en cambio, había construido un proyecto propio después de dejar atrás 15 años de oficina. Cuando llegó la mentoría, pudo revisar ese negocio junto a Javier y distinguir qué necesitaba mejorar y qué valía la pena conservar.

Incluso antes de ese proceso, ya había otras personas acompañando a Wawakay. Su familia fue parte del comienzo y Natalia sumó su experiencia profesional al desarrollo de los productos.

Estos testimonios de emprendedores muestran distintas formas de apoyarse en otros. A veces es alguien con quien compartís el negocio. Otras, una persona que aporta conocimientos específicos. Y también puede ser un mentor que llega con preguntas y una mirada diferente sobre algo que venís intentando resolver.

¿Qué puede aportar otra mirada a tu emprendimiento?

Cuando estás todos los días metido en un negocio, es fácil acostumbrarte a determinadas formas de trabajar. Algunas funcionan. Otras quizá llevan tiempo pidiendo un cambio.

Para detectar dónde puede hacer falta otra mirada, podés empezar por preguntas bastante concretas:

  • ¿Hay tareas o responsabilidades que nadie tiene del todo claras?
  • ¿Sabés cuáles son hoy las principales fortalezas y debilidades de tu negocio?
  • ¿Hay algo que seguís haciendo de una manera determinada simplemente porque siempre se hizo así?
  • ¿Venís postergando una decisión porque no sabés qué camino tomar?
  • ¿Hay un problema que intentaste resolver varias veces y sigue apareciendo?

No hace falta que todas las respuestas lleven a una mentoría. A veces necesitás aprender una herramienta, buscar asesoramiento sobre un tema específico o simplemente sentarte con tu socio a reorganizar tareas.

Pero cuando el desafío requiere revisar decisiones durante un tiempo y ver qué pasa después de ponerlas en práctica, contar con alguien que acompañe ese recorrido puede aportar una perspectiva diferente.

Una mentoría no pone a otra persona al mando de tu negocio

El mentor no llega para decirte qué hacer ni para hacerse cargo de las decisiones.

Puede aportar experiencia, hacer preguntas, ayudarte a identificar alternativas y volver sobre lo trabajado en encuentros anteriores. El negocio sigue siendo tuyo y las decisiones también.

Fundación Inspirar trabaja este acompañamiento dentro de #ModoMentoría, una de las modalidades de Emprende, entre pares. El proceso es individual, dura tres meses y contempla encuentros quincenales con mentores o profesionales para trabajar sobre las decisiones y el desarrollo de cada proyecto.

La experiencia de Adriana lo muestra con claridad. Junto a Javier pudo mirar Wawakay desde otro lugar, pero fue ella quien siguió definiendo qué cambiar y qué conservar.

Detrás de este tipo de procesos también hay personas que comparten su experiencia y conocimientos. Fundación Inspirar cuenta con un espacio para quienes quieran acompañar desde ese rol: sumate como voluntario.

Preguntas frecuentes

¿En qué etapa del negocio tengo que estar para acceder a una mentoría?

Las mentorías están pensadas para emprendimientos que ya están en marcha y que concretaron sus primeras ventas. A partir de ahí, el proceso permite trabajar sobre desafíos reales que aparecen en el funcionamiento y crecimiento del negocio.

¿Qué se puede trabajar durante una mentoría?

Depende del negocio y del momento que esté atravesando. Se pueden trabajar temas de estrategia, objetivos a corto, mediano y largo plazo, estrategia comercial, procesos, organización y distribución de tareas, además de decisiones pendientes, fortalezas y aspectos que necesitan mejorar.

¿El mentor decide qué cambios hay que hacer?

No. Puede aportar experiencia, preguntas y otra perspectiva, pero quien lleva adelante el emprendimiento sigue tomando las decisiones.

¿Emprender acompañado significa tener un socio?

No. El acompañamiento puede venir de distintos lugares. Jennifer y Romina comparten Espacio Natal; Adriana cuenta con la mirada profesional de Natalia para desarrollar sus productos y, durante tres meses, también tuvo a Javier como mentor.

¿Cómo sé si necesito otra mirada sobre mi negocio?

Puede ser útil cuando hay una situación que se repite y no lográs destrabar, una decisión que venís postergando o algún aspecto del negocio que sabés que necesita orden, pero no encontrás por dónde empezar.

Cada emprendimiento tiene su propio proceso

Los casos de éxito de emprendedores no siempre se parecen entre sí.

Para Jennifer y Romina, avanzar significó ordenar mejor la manera de trabajar juntas. Para Adriana, fue poder mirar Wawakay junto a otra persona, reconocer qué necesitaba mejorar y también qué podía conservar.

Estas historias de emprendedores muestran recorridos distintos, pero también algo en común: contar con otra mirada puede ayudar a ordenar problemas concretos, revisar decisiones y encontrar nuevas formas de seguir trabajando en un proyecto que ya está en marcha.